El Bulli 2009-Estuvimos allí

Posted by Sole on Nov 15, 2009 in Epicúrea |


¿Cómo contar que has cenado en El Bulli, cómo explicar lo que se siente, se vive, se come?
Las sensaciones son fuertes, confunden, arrollan, a un punto tal, que nada tiene mesura. Se conversa sobre lo mismo una y otra vez, intentando encontrar respuestas, explicaciones, intenciones.
Ir al Bulli es como ir a ver la Gioconda, ya la has visto mil veces, ya te has estudiado su historia, las opiniones de sus detractores y sus defensores. Las hipótesis y las tesis. Pero falta lo fundamental, el verla en directo, el saber que existe, que es real, que cautiva tanto como cuando la ves en los libros.
Y como con la Gioconda, pasa igual, cuando la tienes allí te tiemblan las piernas, el corazón te va a mil. Intentas decir palabras sesudas y coherentes, pero solo te sale la risilla tonta y lo único que puedes hacer es abrir los ojos como platos y tratar de guardar cada detalle en tu memoria.
Y menos mal, porque desde que volvimos, los amigos y conocidos, no paran de hacer preguntas. Y me doy cuenta que son las mismas preguntas (algunas) que yo también me hacía antes de ir.
Así que se me ocurrió consultar en mi facebook lo que cada amigo se preguntaba de éste lugar.
Éste post va de eso, de respuestas (dentro de mis posibilidades) de lo que allí vi y sentí.
Juan preguntó “¿De qué hablasteis con el taxista? ¿No está cansado de hablar del Bulli con todo Dios? ¿Sabéis si fue a comer allí alguna vez?”
En primer lugar, conviene avisar que es mejor coger un taxi en Roses, ya que aunque la distancia se recorre en 20 minutos, las curvas no son buenas para recorrerlas por la noche y menos con algún vino. Te cuesta 25 euros cada recorrido. Los taxis están en la plaza.
Se dio una sensación extraña al salir ya que nuestro coche llevaba la radio puesta en un programa de música tropical, cuyos conductores contaban chistes espantosos en plan “cuál es el colmo de un jardinero?” , pero no uno, ni dos, decenas de chistes y luego comenzaron a sonar cumbias…de Navidad. Entre la oscuridad que nos envolvía y la música que sonaba y adónde íbamos, la situación era más que surrealista.
Fue el mismo señor que nos recogió y allí ya con la radio en silencio, si que hablamos con él, nos contó que hace 25 años que sube gente al Bulli, que nunca comió ahí, “no porque no , pueda ,eh, sino porque esa comidaaa….”
Pero tenía en la voz el mismo orgullo que notamos en el conserje del hotel y en el enorme cartel que hay a la entrada de Roses con la foto de Adriá dando la bienvenida al viajero, al pueblo del mejor restaurante del mundo!

La entrada: puerta de madera o acero inoxidable?
El parking: cemento o gravilla- Berta

La entrada de la carretera es de hierro, muy moderna. Austera, se integra al paisaje. La del restaurante es de madera, contundente, no sé si definirla como rústica, pero si muy elegante.
El aparcamiento es de gravilla, amplio, pero en general semi-vacío ya que la gente suele optar por el taxi o incluso, vimos llegar un minibús.

Fotografía de Maribel Ruiz de Erenchun de “Un día en la vida de El Bulli”
A ver …una que es entre otras cosas ama de casa, siempre que tiene que poner una mesa piensa en el mantel, la vajilla, las copas, cubiertos, etc. En muchos restaurantes el menaje de una mesa es diferente a la de las otras. Berta
¿ Cuantas mesas tiene? Miguel

Los manteles son color hueso, de lino, largos, no hay cubremantel. La vajilla de El Bulli es indescriptible, suele ser creada para cada plato, hay desde metal, cristal, cerámica, papel, acero, alambre, mil cosas.
Los cubiertos son de plata y las copas Riedel
Hay alrededor de 15 mesas entre 50 y 60 comensales cada noche

También el tema de la iluminación me parece interesante. ¿Usan bombillas de bajo consumo? Son lámparas de diseño? hay mis maravillosas velas? Berta
La iluminación es tenue, a ojo fotográfico diría que rondaba los 3500 K. Según en qué zona del comedor te toque te tocarán diferentes lámparas, hay tulipas doradas, pantallas de porcelana pintada de la que cuelgan caireles pequeñitos, otras son de forja y madera y a mi derecha sobre una mesa grande, había una araña de cristal.
Velas vi a la entrada en la terraza, unos velones enormes en un gran candelero de hierro.
Teniendo en cuenta que en el restaurante hay una politica medioambiental de reciclaje, supongo que tendran algo similar con las lámparas
¿Con que te encuentras cuando llegas? Toñi


A las 8 de la tarde, ya estaba oscuro, lo primero que ves es un enorme jardín, iluminado con lámparas bajas. Tienes la sensación de ver luciérnagas entre palmas y cactus y al fondo pinares.
En primer lugar aparece la gran ventana de la cocina. Te asomas a un mundo cuando miras desde allí.
Luego bajas unos escalones a tu izquierda y allí pasando una puerta muy bonita ves la terraza con mesas de madera y sillones, delante de ti una bañera de latón con agua y pétalos de rosa, una salita de recepción y un pasillo que lleva a la cocina.
En la salita de recepción ya hay parte del personal, de traje negro y Juli Soler de sport que te dan la bienvenida y te hacen pasar a cocina.


¿ Estaba el maestro en cocina? Josep

Cuando llegamos no estaba Adriá en la cocina (¡de los nervios llegamos 10 minutos antes!) pero si cuando fuimos a despedirnos (algo que le ofrecen hacer a todo el mundo)
Su cara era un poema al cansancio, no se mueve de allí durante todo el pase, mas de cinco horas y hablando con la gente entremedio, atento, cordial, cercano y con una sonrisa amplia.

¿Juli Soler sale a saludar a todo el mundo? Solo a unos cuantos? ¿Quienes? Josep
Juli Soler nos dio la bienvenida personalmente y luego anda por las mesas, no se detiene en todas, pero ves que está más que pendiente. Si los dedos índice y pulgar debieran aprender a hablar cogían un curso con éste hombre

¿Que público había? Cuál era el ambiente? Las caras de la gente? Josep
En las mesas había todo tipo de personas , extranjeros y españoles. Gente de todas las edades. Gente muy maqueada y gente con chaquetas de chándal, parejas y hasta niños!
Lo normal en un restaurante.
Las conversaciones comienzan en un tono muy suave, pero poco a poco el ambiente se distiende. De hecho es más informal de lo que uno esperaría. Creo que ayuda mucho el personal.
En las caras de todo el mundo se nota expectación y cierto nerviosismo.


¿Desentonó algo? ¿El qué?

Nada, no desentonó nada.

¿Se puede estar atento a las tonterías que os pregunto mientras se cena en el Bulli? Yo creo que sería incapaz de levantar la cabeza del plato… ;-) Josep
Al principio no. Después ya estaba atenta a todo lo que pasaba, y se me han escapado cosas. Creo que parecía una cría en el circo. Todo me llamaba la atención.
¿Qué parámetros utilizan para poder acudir a el Bulli?
¿Dónde contactar y en qué fecha para poder ir?
¿Tiene lista de espera? Xurxo

Que yo sepa no hay parámetros, “simplemente” escribir el día en que se abren las reservas. Y confiar de ser de los que reciben un correo que dice “ Apreciados señores disponemos de una opción para solucionar su petición. Ferrán Adriá preparará para ustedes un menú degustación personalizado. Probarán muchas elaboraciones diferentes en las que intervendrán muchos productos por lo que es muy importante para su confección conocer de antemano si existe algún problema a tener en cuenta, como alergias o cualquier otro tipo de producto que no podamos incluir en el menú para alguno de ustedes.
Les rogamos confirmen su visita quince días antes”

Luis García es quien responde (bromeaba él entre las mesas) diciendo que era el Doctor No para mucha gente.
La norma de la casa reserva el 50% de la capacidad para los clientes y un 50% para gente que escribe por primera vez. 50% de comensales españoles y 50% de extranjeros. Alrededor de 8000 personas conocerán el Bulli éste año ya que se ha extendido la temporada hasta el 20 de diciembre y se han agregado algunos almuerzos.Querían probar platos de otoño. De hecho fuimos de los primeros en tener caza en el menú.
La fecha suele aparecer en la web sobre finales de diciembre.(Éste año hay que estar atentos en navidades) El correo es bulli@elbulli.com
No hay lista de espera. Sería imposible ya que solo éste año han recibido 2.000.000 millones de reservas.
¿Hay hoteles cercanos? Xurxo
Nosotros cogimos un hotel en Roses, Sol y Mar, un aparthotel con terraza al mar, que en temporada baja nos salió por 60 euros. En invierno hay menos ofertas, en verano se duplican las posibilidades, y el precio.
¿Llego el éxito de golpe?¿Es cierto que en un principio era un minigolf? Xurxo
La historia de El Bulli es larga.
Fue fundado en 1961 por Hans y Markeeta Schilling y si, era un minigolf.
En 1990 Juli Soler Y Adriá lo adquieren. De hecho el año pasado vi a Ferrán contar sus peripecias para pagar la hipoteca. Soler había llegado al Bulli en el 81 y Ferrán en el 83, los cambios de chiringuito de playa a mejor restaurante del mundo comenzaron allí. Para saber toda la historia es muy bueno ver el documental “Un día en la vida del Bulli” o leer “El Bulli desde dentro” de Xabier Moret
¿Cuanto tiempo en meses pueden trabajar la gente en el Bulli, y si hacen un contrato firmado o es verbal? Margot
Por lo que leo en “Un día en la vida de El Bulli” hay personal fijo y stagers que llegan de todo el mundo y de otros restaurantes, con los que suelen trabajar cada año. En la web aparece el formulario de pedido de trabajo.
Evidentemente doy por descontado que hay contratos formales. No hay que olvidar que el restaurante abre al público 6 u 8 meses y el resto del tiempo se trabaja en investigación y formación, con lo cual un gran número de personal es fijo. Entre unos y otros hay 76 personas, 26 en sala y el resto en cocina.
¿Se pasea Adriá por la sala? Si es así, ¿hablasteis con él? ¿Mucho rato? Juan
Adriá está siempre en cocina durante los pases. Yo no firmaría de que no hay excepciones. Hablamos con él. Pese al cansancio, fue como siempre un ejemplo de amabilidad.

“El ritmo, la cantidad de platos distintos, se puede asumir con tranquilidad, ¿o hace falta hacer un kit-kat para continuar con la degustación?” Sara
¿Cuánto tiempo duro el servicio? ¿Cuántos platos había? Miguel

Verdaderamente, el ritmo es vertiginoso, pero muy medido y controlado. De hecho en mi menú, están borroneados los minutos a que se servían cada uno.
El menú, se conforma con diferentes texturas, temperaturas y sabores. Y aunque todo es en tamaño pequeño, llega un momento que te sientes saciado, pero nunca pesado.
Según el vale,nos sirvieron 38 platos, pero dentro del apartado aperitivos (que en el menú aparece como un punto solo) hay varios snacks y “bebidas” y en el punto caza, también se desdobla en dos.
El menú se lleva bien, muy bien, pese a que son casi cinco horas.

Imágen Un día en la vida de El Bulli.
Otra cosa:¿ fumadores, no fumadores? Berta

Hay un lema en el restaurante: En el Bulli se fuma…en la terraza. Hay una persona que se ocupa de una completa cava de puros y de cigarros, pero son para estar fuera.
¿A que huele el Bulli? Berta
A mí me huele a rosas. Desde que llegas las encuentras en la entrada, rojas, en el agua, en las mesas. Y además comimos una rosa de Ecuador, que luego te la llevan a la mesa, así que en mi memoria El Bulli siempre olerá así.
“¿Y el servicio?
¿Te dejan comer en paz o te ahogan en atenciones?
¿Los tienes al lado como alabarderos o te vigilan discretamente desde la distancia?
¿Te preguntan al final qué tal o tienen un fisionomista que lo lee en tu rostro?” Luis

El servicio es impecable, pero a la vez tremendamente cercano, compinche y atento.
Saben estar pendientes pero sin ahogar. A una distancia que les permite controlar la mesa pero dejándote intimidad.
No preguntan si te ha gustado o no, si que tal vas, si estas bien, pero no te pierden detalle de ningún gesto. Solo el maestro preguntó que tal todo.
¿Cuántos camareros tenías por mesa? Miguel
Nosotros teníamos dos camareras, mas el sumiller y su ayudante. A su vez el jefe de sala te trae:”El menú que os preparó especialmente Ferrán para vosotros” (una frase que te hace sentir esponjado!pero que se le dice a todo el mundo) Y las camareras tienen personal que les acerca todos los platos a una mesas auxiliares, éstos a su vez los han recibido en la puerta de la cocina de manos del personal de allí. En el Libro dice que un camarero, puede llegar a caminar 8 km en cada pase.

“Que hai do pan?!?!?!
como fundamental que é na miña dieta!!!”Eloy

No hay pan. Por lo menos en nuestro menú lo más parecido al pan es el bocadillo de manzana verde y cacahuete. Lo siento por ti :(

En que pensabas cando te sentaches á mesa?
qué foi o que máis te impresionou, senón o que máis te sorprendeu? Eloy

Cuando estaba allí sentada pensaba que estaba haciendo realidad un sueño, que estaba en un lugar que durante años había deseado estar y como la cosa más normal de mundo estaba sucediendo.
Creo que lo que más impresiona al principio es el ajetreo, el ir y venir de los camareros, de los cocineros, de la gente que está comiendo y se levanta y va a cocina, al patio. Aunque no quieras, de repente te sientes parte de un ballet único.
Ah y ver que en mis narices había un Dalí de verdad entre porcelanas de Bullis de todos los tamaños y colores.
Cuestión de baño (ya te digo que son cosas que cuido en casa cuando recibo). ¿Hay flores, toallitas individuales, señora que te cose los bajos si se te han descosido, jabones marca El Bulli o es todo industrial: secador de manos, etc?Berta
- ¿Cómo eran los baños? ¿Normalitos, de diseño…? ¿Con apliques discretos o lujazo? (no me atrevo a preguntar si había máquinas con preservativos de sabores experimentales o cepillos con pasta de dientes esterificada) Juan

En el baño había una rosa, cesta con toallitas y jabones normales. No es lo más destacable del lugar. Es discreto, moderno, de diseño, austero casi. Señora que cose los bajos, creo que vi una en una novelita de Emily Dikinson :)
Y sobre los preservativos y pastas de sabores especiales, no vi nada, pero a Adriá no hay que sugerirle ideas que es catalán y brillante!
Cuando recibo me gusta que los invitados se lleven algo de recuerdo (aunque sea un tupper). Aquí hay merchandising tipo hoteles o presuntamente uno se puede llevar la cucharita del café?

Cuando llegamos no vimos nada de eso. Pero si que al salir están todos los libros a la entrada, en un lateral. A nosotros nos regalaron uno!!
Toda la cubertería y vajilla de Adriá se puede hoy en día comprar en tiendas especializadas, no sé si allí estaban, no lo vi, pero son tan bellos los cubiertos que dan ganas de souviniarse alguno.

- ¿Música ambiental o escrupuloso silencio?

Si había música, no lo noté, oía tambores al principio, pero luego me di cuenta que era mi zapato en el suelo, en tic nervioso modo “ataque supremo”.
La gente no está en silencio, se oyen conversaciones, ruidos contenidos y muchas risas. A medida que bajan las copas, más suben las voces. Como en cualquier lugar, eso sí, nunca hay los decibelios de las Rias Baixas …

- ¿No te entran dudas de cómo “entrarle” a algunos de los platos? (con preguntas tipo: ¿y cómo se come esto?”) ¿Hay alguno que se deba comer con las manos? (¿¿La gente rebaña el plato con pan?? :))
Al dejar los platos en la mesa, te explican meticulosamente como comerlos. Si hay que sorber, morder, tragar de golpe, en dos bocados, si hay que humedecer algo en algún líquido (por ejemplo los ravioles de pino en agua de sauco) te avisan de los platos que se “desaparecen” rápido, del orden que debes tomar algunos. Hasta mediado el menú casi no hay cubiertos y cuando aparecen son pequeños o pinzas y colocados de una manera muy bonita. Imaginad el plato y los cubiertos en ángulo de 45º a tu derecha y arriba.
Rebañar no se rebaña, ya que no hay pan, pero hay platos que lo piden y entonces ves gente inclinando los platillos sobre la boca al mejor estilo sopa de taberna vikinga.

- ¿Qué tal el café? ¿Bueno, malo? ¿Invita la casa o simplemente no hay?

Sí, hay café, que se puede tomar en la mesa o pasar a terraza para fumar. Está rico, ni Capel lo ha puesto a parir y en nuestro caso, fuimos invitados, supongo que es la norma, dentro de la factura no creo que mate un café…

¿Qué tipo de vinos incluye el menú? ¿O no incluye carta de vinos?

Hay una extensa carta, algo más de 1600 menciones. 325 denominaciones de origen. De vino gallego, poco, bueno y tirando a clásico. No hay maridaje de vinos, te lo explican y luego lo comprendes, que es imposible maridar 40 platos con vinos diferentes, sería una locura.
Hay vinos desde 40 euros a Romaneé Contí de 5000. (Una pareja se tomó dos)
Nosotros tomamos una manzanilla Pasada Pastrana para empezar, luego un Bourgogne Lucien Lemoine 05 y un tinto de Languedóc, La Grange des Pères 01 , acabamos con un Gewürztraminer Albersweiler Latt Auslese 06 muy especial.
Se puede consultar la carta digital en su web y armar a priori tu cesta de vinos incluso.
Sole, me imagino que en situaciones así, aunque cuatro o cinco horas den para mucho, toda conversación girará en torno a lo gastronómico, no?. Y también me gustaría saber si en algún momento se pierde la ilusión por probar nuevos platos, es que 37 platos es mucha tela…
Ah, y si cambiarías algún plato de esos por unos huevos fritos con puntilla ? :-)
Gracias e bicos.” Paco penas

Evidentemente el menú da para conversar bastante. Hay de todo, desde preguntas, compartir sensaciones, discrepar. Recuerdos y reminiscencias de otros platos. Por ejemplo la esponja de coco nos recordó la piedra pómez de Arzak, aunque son diferentes ya que una era de choclate y ésta de fruta, más etérea, pero te viene a la mente. Te llegan esferificaciones y aunque ya las has tomado en otros lugares, piensas “este tío inventó esto”. Pero también, hay que reconocerlo, hablábamos de los de las otras mesas, si había caras o gestos. Nos comentábamos la decoración, el vino, etc.
Mientras estuve allí, no cambiaba ningún plato, si vas al Bulli ya sabes que no comerás normal., Pero al llegar a casa por lo menos hay uno que lo cambio encantada. La galleta de té verde, fue la cosa más fea que he probado en mi vida. Amarga, astringente, pastosa. Terrible. Luego, claro, te dices, ¿y a qué esperas que sepa una galleta de té verde auténtico, sin azúcares ni aditivos?
¿Hay que dejar propina? Olga
Parece un tema tonto, pero claro, te lo cuestionas. Evidentemente es una factura que no pagas al contado. Hay restaurantes que tienen una zona punteada para que tú escribas una cantidad que será de propina y que cargarán en la tarjeta. Pero aquí no lo había. Por otro lado, por esa norma no escrita de que hay que dejar un 10% tenías que dejar una propina equivalente a comer en otro restaurante. :( Tenía previstos unos billetes en el monedero. Pero se solucionó fácil, ya que después de firmar, se llevaron la bandejita de piel donde estaba la cuenta y claro, que haces? Dejas dinero sobre un mantel? O le das al jefe de sala? No me veía dándole propina a Soler o a García. Una situación cuanto menos embarazosa.
¿Después de comer en el Bulli se puede comer en otro sitio? Delokos
Yo me preguntaba lo mismo. Y si, se puede, sin problemas. Una de las cosas buenas es mantener la capacidad de asombro intacta y en cierta manera en El Bulli te obligan a mirar en direcciones que no habías mirado y eso te “abre” el paladar. Por si acaso al día siguiente teníamos reservado en el Koy Shunca, nada para comparar. :)

¿Es el mejor restaurante del mundo? Pregunta realizada por más de diez…

Hay una lista que da nombres de restaurantes y un puesto. De los diez primeros he estado en cinco. Y si vamos a gusto personal, alguno de esos incluso me gustó más, pero también he estado en algunos que no están entre los seleccionados y que me parecen increíbles. Creo además que El Bulli no debería estar en esa lista porque no es un restaurante al uso, no hay parámetros comparables. Un sitio cuya experiencia comienza meses antes y no acaba hasta tiempo después…
Unha última cousiña: non te olvides de comentar os recipientes. O soporte propiamente dito. Os platos onde iban cada unha desas pequenas locuras! Estou en busca de soportes e ideas! creo que pode ser un bo referente non? Graciasss…”
¿Vale lo que cuesta?
- ¿Cuál es la lección de una visita así?
- Di algo sobre la bola de gorgonzola… Mar

“Mi querida Soledad, como me lo pones. Postres, cuéntame algo de los postres por favor. Besos” Miguel Elorriaga
“Hola, Sole! Gracias por darnos la oportunidad de hacer preguntas cotillas sobre uno de los restaurantes de los que más se habla y menos se conoce. Cuéntalo todo! La verdad es que lo que más me interesa saber es qué se siente. En todos los aspectos, lo que te transmiten los cinco sentidos y más allá. Y, claro está, COMO SE CONSIGUE UNA RESERVA (jeje). Un beso.”Luisa

Iago, los recipientes son parte fundamental del Bulli, muchos de ellos se crean especialmente para el palto, como aquella lata donde dentro estaba el caviar, o fuentes, cuencos, etc.
Asombra ver como cosas hasta sencillas se visten de gala con los platos. Si no me equivoco fue el primero en usar pizarras, maderas, espejos. Hay rejillas, plegadas, enrolladas, en horizontal, en vertical. Platos de cristal trasparente con colores por dentro. Un cuenco de vidrio muy grueso, donde ésta la piscina de menta y azúcar moreno, precioso, o la corteza de un pino, donde reposan los raviolis de miel de arce, y resina. El cuenco del agua de sauco era de cristal pintado en dorado, pero había bandejitas pequeñas de acero con formas, algo así como si estrujaras en tu mano el metal y allí venían cosas, otras estaban sobre preciosos papeles, cubos similares a macetas e incluso una copa para poner el tartufo rallado. Estuvimos catando el aroma durante minutos y me pareció una manera muy inteligente de potenciar el aroma.
Creo que el valor de algo se da en el grado de satisfacción que obtienes con ello. Si cumples un sueño, eso no tiene precio.
Ahora si pasamos a lo práctico, yo suelo hacer un juego, en supermercados, tiendas, restaurantes, etc, multiplico el número de personas, comensales que están comprando-consumiendo, hago un promedio de lo que gastarán y un cálculo de lo que se invierte para dar el producto. Y en el caso de El Bulli y de muchos otros restaurantes, a mi no me dan los números.
A 230 euros el menú con la cantidad de ingredientes y elaboraciones que degustas, teniendo en cuenta el nivel de excelencia y el grado de investigación que hay detrás, es barato.
Para mi si que vale lo que pagas, teniendo muy claro, que no pagas por comer, pagas por una experiencia que empieza muchos días antes y tarda en terminar, incluso como en mi caso, en que el menú no fue lo que llevaba esperando desde tanto tiempo.

Rara vez hago slides, pero el número de imágenes era de un km de post, además de que no tienen buena calidad, los nervios y la luz no ayudaban. La foto del tuétano de ostras es de Carmen Rico. Pasando el ratón por las imágenes aparecen los nombres.

Empieza el menú con los aperitivos que son literalmente caña de azúcar impregnada en mojito y en caipiriña, las coges de un cubo de hielo y chupas lentamente, para acompañar hay un pañuelo de maíz. Muy ricos.
Llega luego una fresa mimética de campari, suave y refrescante, unos camarones sobre un lecho de algas y la primera gran sorpresa de la noche, la bola de gorgonzola. Habíamos visto a Albert Adriá explicando el proceso, pero cuando llega a la mesa, te sorprende el tamaño y la ceremonia. Se rompe la superficie y allí se ralla nuez moscada. Comienzas a comer con los dedos y cada trozo es gorgonzola helado, delicioso, aunque llega un momento que la cantidad y el sabor tan contundente te supera. Pero es de lo mejor del menú.
Otra vez vuelven los juegos, y llegan los cacahuetes miméticos que hay que coger muy suavemente porque se rompen al meter en la boca, una andanada de sabor te baña , una galleta de sésamo de un sabor tal vez demasiado fuerte (y eso que amo el sésamo) y un cristal de parmiggiano alucinante.
En un plato precioso llega la flor en néctar, debes sorber el néctar de las flores, uno incluso agradecería alguna mas, para apagar el sabor tan potente del cacahuete y el sésamo que aún permanecen.
La esponja de coco es como una nube. El sabor es tenue, se evapora mientras comes.No es dulce.
Tanta delicadeza no te prepara para lo que viene. La galleta de té verde. A la vista perfecta, preciosa, hay que comerla en dos bocados y tal vez deberían pedir que fuera en uno, porque la boca se inunda de repente del sabor más amargo que hayas probado jamás, la galleta es astrigente, se queda en tu boca y se niega a marchar. Te sientes confusa, no entiendes por qué estas comiendo algo francamente feo. Para ser sincera te sientes tentada de escupir, pero claro estas en El Bulli y no quieres parecer paleta. Para mis adentros pensaba que seguramente éste sabor tan amargo era una puerta a un plato muy dulce o especiado.
Sin embargo luego llegó el bocadillo de manzanas, panecillos que semejan estar hechos de clara de huevo, ligeros, que limpian, la manzana verde sabe a gloria y sin embargo de repente surge el cacahuete, borrando de un plumazo toda la caricia que le habías dado al paladar.
Llegan después tres platos estupendos
El canapé de jamón y jengibre. Crocante y caramelizado el jengibre, una suerte de gelatina concentrada de jamón le acompaña.
La Cala Montjoi y sus lentejas vienen presentadas en un cuenco precioso. Deliciosas las falsas lentejas, una suerte de mantequilla que se potencian con el sésamo.
Y el tartar de túetano y ostras. Venía el tartar en la concha del molusco pero tenías que comerlo en una hoja de ostra. Excelente.
Los siguientes 10 platos son un tobogán de feria, de esos largos con altas cumbres y largas pendientes. Unas gambas dos cocciones, bien , un estudio brillante y original de pistachos tiernos con una crema de trufa, un exprimir el producto, aquí y con la soja (leche de soja con soja) dos platos donde se investiga hasta la máxima posibilidad de un producto. Desde el momento de nacer, germinar, madurar y morir. Pistachos secos, tostados, crudos, cremas, gelatinas, espumas e igual con la soja, germen, brotes, semillas, cuajada de la leche de soja, queso. Cualquiera de los dos una maravilla. Sin embargo entre medio hubo un bajón, berberechos con yuzu. Supongo que me he galleguizado demasiado, ciertas intervenciones de sabor en el producto, me matan.
La ortiguilla al té, era por si solo un plato de vértigo, empezabas con deleite y terminabas asombrado del regusto amargo del té verde al final.
Las huevas muy bien, en un precioso plato. Y otro susto. La rosa alcachofa. Perfectamente dispuesta en el plato llega una rosa de Ecuador que una vez terminado te enseñan. Como perfume, excelente, perfecto, para lucir en una gala, como comida (y que conste que tengo comidas muchas flores) era extrañísimo. Como beber el frasco de perfume de tu madre (lo hice de pequeña) Una compañera bloguera me comentó que le abrasó la boca. Innegable que sabe a rosas, pero rico…
Y otra vez un subidón el shabu-shabu de piñones, raviolis en tres texturas que comienzan con el aroma de un pino que debes oler largamente y que te deja en el bosque. Luego mojar rápidamente en agua de sauco y comer. Muy ricos.
Y otra vez en pendiente de velocidad extrema. Anguila ahumada con espuma de café y salsa de chirimoya. La anguila excelente, pero te recomiendan comer con la espuma, es de café amargo (para quien le guste) genial pero si rechazas el amargor, quedas desconcertada. La salsa de chirimoya es riquísima, pero entre medio hay alcaparras.
Y luego sesos de liebre. Ricos aunque ala vista asustan un poco.
Aquí pasamos a un tinto y entonces llegó un canapé de piel de pollo, rico, sabroso. Una agradable sorpresa.
Llega “Caza de otoño” unos pichones (hígados) con rissoto de mandarina. La carne era auténtica, sacamos dos o tres perdigones, Centelles comentó entre risas que era el precio .
El rissoto, original y maridaba perfectamente con el sabor de la caza.
El plato que siguió completaba el de sesos, ya que era una interpretación de liebre a la royal, con raviolis de foie y una fruta sudafricana, muy agradable, que no recuerdo el nombre.

Entonces llegaron a la mesa unos estupendos tartufos blancos piamonteses, como en una noche sicodélica de Viridiana, el maitre comenzó a rallar tartufo en dos copas. La indicación era oler de allí durante un momento. No era necesario que nos lo pidieran , estábamos embriagados.
Pero había que esperar indicaciones.

Llegaron unos raviolis de parmesano y café. Deliciosos. Aquí el café a diferencia de con la anguila, era suave y potenciaba todo el raviol, se completaba el plato con una pepita de oro.
Unos ñoquis de boniato eran el complemento del tartufo. Con una de las pinzas de Adriá (quiero unas para casa) las hojas de la trufa coronaron a tres de los ñoquis. Delicioso cierre del apartado comidas. Un impasse a los postres fue el estanque, un lago de hielo espolvoreado con azúcar moscavado y polvo de menta. Refrescante.

Con lo dulcera que soy y enamorada de los postres del Bulli, aguardaba éste momento con ansias y me llevé una desilusión. No sé si es porque ya no está Albert o qué, pero los postres fueron muy “suavecitos” y nada espectaculares. Un hojaldre de piña, el más rico de todos, unas horrendas hojas de menta con galleta de sésamo negro, muy amargo para ser un postre, semejaba el gofio, pero sin azúcar, luego algo que no sé muy bien que era, de mandarina y finalmente un trampantojo, unos moluscos. Conchas de berberechos y almejas con cremas de cacahuete.

Un regalo para los amantes del chocolate (y lo soy) llega al final con La Caja de Chocolates. Porque uno está más que lleno, que dan ganas de comerte todo. Están deliciosos y redondean la noche y a mí me reconcilian con el sector dulce.

Ahora a una semana de haber estado allí, me vienen ideas a la cabeza, no sé si eso fue lo que se pretendió con el menú que tomamos, pero la sensación era de que cada ciertos platos venía uno que te reseteaba, que te invadía de un sabor y que te obligaba a investigar, a explorar en tu memoria gustativa, sabores que normalmente rechazarías. Todos perfectos, sin lugar a dudas, ya que luego razonas, y a que va a saber una rosa, o una galleta de sésamo negro o una espuma de café amargo?
La pregunta es ¿Es lícito llevar al comensal por derroteros donde el placer de comer en algunos platos o sabores, queda aparcado?
¿Soy yo la única que creía que ir a comer al Bulli era comer solo cosas ricas?
Porqué nadie dice que hay algunos sabores y platos que no te van a gustar y que conste que yo iba y voy (si puedo volver, iré) entregada. Yo iba dispuesta a comer líquido, frio, caliente, salado, humo, vapor, arena, bichos, flores, piedras, lo que me dieran, pero convencida de que todo sería delicioso.
Está más que dicho que ir al Bulli es más que comer, que es una experiencia, donde para mucha gente lo más importante es si Soler, o Ferrán habló con ellos y el comer se transforma en poder contar a los amigos que tomaste el plato más raro del mundo.
El Bulli no es un restaurante, es un satélite en la estratosfera, tampoco es un laboratorio, creo que es como la casa de Galileo, un torbellino de creatividad, que marca tendencia, que genera rumbos, que enloquece, deslumbra, hace pensar (llevo una semana soñando con el menú y analizándolo) y cosa extraña no se me explicar el fenómeno, pero cada día descubro algo mas y me gusta algo mas aunque sigo sosteniendo que hubo platos muy feos.
Yo quería vivir y viví toda la experiencia del entorno, le doy un 10 a eso, al trato, al personal al ambiente pero a la hora de comer, yo quería comer rico. Y de eso hubo menos.
Creo como ya dije, que es como ir a ver la Gioconda, la sensación es LA VI, estuve allí. Otra cosa es que fuera lo que imaginabas.
Aunque sin duda como dice el Ferrán
“No es lo mismo algo creativo que algo único”

Menú 2009- 230 euros
http://www.elbulli.com/

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[...] O resultado é un montón de preguntas que Sole agrupou para dar respostas coherentes, e nos que se pregunta desde a mantelería ata os olores ou os taxistas de Roses. Podes consultar este valioso Q&A aquí. [...]


 
Xoán Castro
Nov 15, 2009 at 8:06 pm

Un post enorme, e non só pola extensión :)


 
carmen rico cots
Nov 15, 2009 at 8:48 pm

Hola Sole, que bien explicado, has puesto palabras a mis pensamientos!!! y entre otras coincidencias estuvísteis en el mismo hotel que nosotros!! Bonitas fotos y excelente reportaje.
Un beso


 
Mar
Nov 15, 2009 at 11:10 pm

Coincido con Xoán, ¡enorme! Creo, además, que le has hecho plena justicia a lo que vivisteis. No sé si es posible llegar a explicar en un post lo que es El Bulli, pero tú estás tan cerca de ello como se pueda llegar a estar, estoy segura. Genial.


 
Paco Penas
Nov 16, 2009 at 12:59 am

Creo que ya tengo una sensación cierta, la de haber estado alguna vez en el Bulli :-)
Gracias.


 
Sampedro
Nov 16, 2009 at 1:25 pm

Sgundo di o propio Ferrán Adría, ao respecto do tema do pan, nun menu deste tamaño e prezo no se pode poñer pan xa que o comensal saciariase e sentiriase farto asiña. É por iso que non se pon pan no menú.


 
alinita
Nov 16, 2009 at 1:46 pm

Guaooooooooooooooooooo sin palabras¡¡¡¡¡ gracias por compartir y sentir que estuvimos por allí ejejej
bicos
alinita


 
delokos
Nov 16, 2009 at 5:57 pm

Creo que no podrías resumir mejor la experiencia que como lo has hecho: con la frase que lo cierra.

Magnífico tu resumen. Quedo con más ganas aún (si es posible) de conocerlo algún día :-D

Gracias por compartirlo y contarnoslo tan detalladamente.


 
Sara Maria
Nov 16, 2009 at 7:14 pm

Gràcies, creo que hemos vivido lo que és una cena en el Bulli a tu cuenta!!!!


 
Sole
Nov 16, 2009 at 8:35 pm

Xoan, enorme es que lo leas!

Carmen, coincidomos incluso en lo que nos gustó y en lo que no. Las fotos son horrendas, estaba tan nerviosa que dan vergüenza. Pero por lo menos cuentan algo de lo que comimos.


 
Sole
Nov 16, 2009 at 8:36 pm

Mar, gracias. Dudaba mucho como escribir, finalmente decidí ser sincera y contar lo que alli sentí


 
Sole
Nov 16, 2009 at 8:37 pm

Paco, a ver si los Reyes se enteran :)


 
Sole
Nov 16, 2009 at 8:38 pm

Sampedro, en mi caso no soy de pan. Pero te aseguro que había algunas salsitas que que pedían rebañar. :)


 
Sole
Nov 16, 2009 at 8:39 pm

Alina, besitos niña.

Delokos, ya sabes, a escribir correos!

Sara, encantada de “invitar”


 
reflexf4
Nov 17, 2009 at 11:48 pm

Gracias, po la sinceridade . Describiches moi ben as sensacions .


 
Sole
Nov 19, 2009 at 5:57 am

Reflexf4, en éste blog intento compartir lo que siento. No tiene otro sentido. Gracias por leer


 
willy
Nov 30, 2009 at 1:00 am

Hola Sole, no conocía tu blog. Acabo de llegar de El Bulli, todavía emocionado, y con unas fotos horribles e incompletas de la cena del viernes 27 de noviembre. Así que me he puesto a buscarlas en internet y he encontrado las tuyas. No consigo bajarlas. Por su puesto me he guardado el link de las slides pero me da miedo que algún día desaparezcan y me gustaría tenerlas.
Me ha encantado leer tu post y estoy muy de acuerdo, mañana o pasado, con un poco más de calma te comentaré mis impresiones:
fragilidad
increible sabor de lo etereo
armonía
servicio impecable pero natural
!comer con los dedos en un 3 estrellas¡
chuparse los dedos (literal)
6 horas abstraido de todo. la primera cena que no pienso en nada, no hablamos del trabajo, ni de la crisis, ni de la política, ni el futbol, ni el servicio, ni nada
Ferran, allí, agotado, a las 2,30 de noche cuando nos fuimos. Foto
increible selección de vinos a menos de 50 euros
Arduriz dice que nos tiene que robar el corazón
Ferrán me ha robado el alma


 
Sole
Dic 16, 2009 at 3:16 pm

Willy para cuando quieras intercambiamos correos y te paso las fotos del menú.
Un saludo


 

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