Un puente de flores hasta Salto

No hay consuelo cuando el dolor llega a través de una línea de teléfono. Solo quien vive con el corazón partido, afectos de un lado y del otro del mundo. Sabe de que hablo. Esas llamadas que llegan a horas extrañas y esa voz que del otro lado, intentando hacerte el trago menos amargo, te da noticias que uno no quiere oír. Noticias que cuesta creer.
Ayer le pasó eso a Sergio, mi compatriota de Alpes franceses.
Imagino su dolor, esa confusión que a uno le invade cuando cuelgas, ese no saber en que dirección sacar las lágrimas que te vienen al cuerpo cuando te dicen que tu madre ya no sonreirá en tus regresos. Que ya no habrá mate con ella, ni paseo por el río, ni recorrido por la memoria diaria.
Cuando estás lejos, cuando no hay ni avión, ni tecnologías, ni nada que te ponga al lado de una tumba, a tiempo para un adiós, la despedida es mas larga, duele mas, el vacio es mas intangible, casi irreal. Pero está y uno carga con él con una leve esperanza en fondo, de que no sea cierto.
Desde aqui, quiero ayudar para que Sergio esté mas cerca de su madre, quiero construir un puente enorme y por el que se pueda correr rápido y dejar asi en las manos de Estela un ramo inmenso de flores. Una manera de que su corazón se pueda despedir.
Aqui va la mia.
Aqui hay otra.

Las fotografías de éste blog, salvo mención expresa son de Sole Felloza. Los bodegones de restaurantes son todos realizados en directo, sin iluminación y en tiempo real. Las imágenes de naturaleza, son fruto de los pateos por el monte.
Se puede utilizar cualquier imágen sin ánimo de lucro, enlazando y mencionando la fuente.





Sole, van miles de gracias para tí. Nadie mejor que tú podía escribir lo que sentimos hoy. Para Sergio, mi marido, y para Estela, su querida mamá, muchisimas gracias.
Amiga, es lo que menos podía hacer.