Espectáculos para adultos
La Vida es Cuento
Imagina que tu abuelo se fuga la noche que nace tu padre, que tu madre no puede creer que le haya nacido una hija con esa nariz tan poco aristocrática que practica en ella toda serie experimentos para cambiártela, que por culpa
del espíritu santo no puedas tomar la comunión, que te expulsen de la academia de danza porque no representaste bien el difíicil papel de roca, imagina que el fútbol y los tamboriles llenan tanto tu vida que un día sólo por destapar una botella de cerveza te ganas el premio mayor que consiste en viajar con la selección de fútbol de tu país por toda América y decides irte.
No te parece que todo eso hay que contarlo?
¿Porque que es la vida?
“Una sombra, una ilusión, una ficción,
la vida es sueño, los sueños sueños son”
La vida es cuento, los cuentos ¿cuentos son?
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“Lo que la marea trae”
“Alguien dijo que había ciudades para soñar al otro lado de las montañas.
No dijo si estaban suspendidas en el aire, sumergidas en las lagunas,
o perdidas en el corazón del bosque.
Los que allá fueron nada encontraron, ni altas torres ni jardines
ni mujeres hilando en el atrio, ni un muchacho aprendiendo a tocar la gaita.
Solo yo traje algo para seguir soñando, algo visto y no visto en la niebla de la mañana,
algo que era una flor o un mirlo de oro , o un pie descalzo de mujer,
un sueño de otro que se ponía a dormir en mi, echado en mis ojos,
pidiéndome que lo soñase mas allá de las montañas, donde no hay ciudades para soñar.
Y ahora mi oficio es soñar, y no se si soy yo quien sueño, o es que por mi sueñan
campos, miradas azules, palomas que juegan con un niño,
o una mano pequeña y tibia que me acaricia el corazón.”
Cuentos de mujeres que escalan montañas de emociones, que recorren largos y espinosos caminos, que nadan contra
corriente, que hacen fuego contra el viento
Que cantan mientras dan vida, que lloran la larga muerte.
Mujeres que aprenden a danzar entre lobos y que por sobre todo sueñan.
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“Las Ingeniosas del Hidalgo”
El Quijote en la voz de sus mujeres
Dulcinea del Toboso recibe una de las cartas mas bellas de la literatura universal:
Soberana y alta señora:
El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu hermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que, además de ser fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de acorrerme, tuyo soy, y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.
Tuyo hasta la muerte,
El caballero de la Triste Figura.
Carta por la que seguramente más de una daría sus cabellos para ser la destinataria.
Pero tal vez por ser nosotras, señoras de carne y huesos, más de lo primero que de lo segundo, con seguridad, jamás podríamos competir con tan imaginaria e idealizada dama. Pues en el Quijote conviven con Dulcinea una serie de mujeres a cual de todas mas digna y merecedora de misiva igual.
Por ingenio, por frescura, por donaire o por valentía este hilo de historias se dedica a traer al oyente las voces de:
Quiteria, quien en plena boda con Camacho el rico, recuerda su amor a Basilio el pobre, ateniéndose a una lógica para nada cuantitativa y contrae enlace con quien por ella vive
O la de:
La Pastora Marcela, cuyo discurso es permanente escuela de retórica y enseñanza para todos, mujeres y hombres. Discurso con el que finalizaba las charlas con sus amantes
O:
Claudia Jerónima , Cervantes, que no da puntada sin hilo, personaliza en esta joven su concepción de la libertad de la mujer con límites tan amplios en los que incluso cabe un error grave como la muerte.
Asi que esta cuentera antes que hacer migas con las enemigas del amor, prefiere unir filas con aquellas, que sin ser protagonistas, sin alharacas ni aspavientos, cuentan del ingenio de mujeres tan comunes y tan únicas como cualquiera de nosotras.
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“El comienzo del mundo”
Mafalda decía:-Paren el mundo que me quiero bajar!
El mundo en su girar, nos enseña una cara y otra de la moneda, de la realidad, de la ficción, de lo que soñamos, de lo que tememos, de lo que tenemos.
De pequeños el mundo es pequeño y uno tiene la sensación, como diría Lobo Antúnez, de que el mundo comienza “En aquella casa, en aquel jardín, en aquellos aromas. En la mesa de piedra bajo el parral. En los bancos a los lados de las ventanas del muro que daba a la calle.” Durante mucho tiempo uno cree que el mundo somos nosotros: los padres, los hermanos, la familia, el pozo, la higuera.” A veces la luna en la acacia. La cocina enorme antes de que empezase a menguar. Ciegos que cantaban en la calle. La panadería por la noche, llena de llamaradas y fantasmas. El loco que vendía pajaritos. El policía pequeñín y gordo que me sonreía siempre.”
Luego el mundo es La Habana, Buenos Aires, Bogotá, Madrid, Argel, Roma, una calle oscura, un beso perdido, un tren esperado, un amor enloquecido…
A veces parece que el mundo se nos viene encima y la espalda se encorva, luego en un segundo vemos nuestra ridícula postura y una carcajada lo trasforma en pluma.
En tiempos en que anuncian el fin del mundo, en realidad solo es el comienzo
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“85 b. Un Do(s) de pecho”
De pequeña, con su abuela, Raquel guardó en latas de té fotos de mujeres perfectas, aparecidas en Telva, en Moda y Hogar, en Vogue. Esas mujeres, de senos rotundos y rizos moldeados a fuerza de laca, llenaron su cabeza de pajaritos, que uno a uno la desilusión de las realidades le fueron espantando.
Llenar esos sujetadores enormes fue (es y será) su eterna pena. A primera hora de la mañana, antes de tai-chi, antes de Paulo Coelho, ella tiene la sensación de que toda su vida tiene poca talla (una 85) y, por si aún fuera poco, es una triste ‘b’. Una 85b.
Es el momento de sacarlo todo para fuera con un potente y rotundo do(s) de pecho.
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“Como ser madre de adolescentes y no morir en el intento”
¿Recuerdas esa frase que tanto detestabas cuando tu madre te la decía y que tu jurabas que nunca, nunca, nunca, se la dirías a tus hijos?
Si, esa que en este momento estas gritando en el medio del pasillo, mientras tratas de comunicarte con tu hijo que no suelta la Playstation y con tu hija que no deja de chatear y mandar sms.
Te das cuenta que tu madre fue una santa por aguantarte (aunque tu nunca hiciste ni cerca que lo de tus niños) y que la maternidad tiene muy buena prensa, pero muy mala información.
El consuelo se da al repetirse varias veces al día: “La adolescencia se cura con la edad”
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Catando Maridos, un curso de maridajes
Catar, según la primera acepción de la Real Academia de la Lengua, es “probar, gustar alguna cosa para examinar su sabor o sazón”. Sin embargo, en acepciones posteriores nombra sinónimos como “ver, examinar, registrar, pensar, juzgar”.
La cata en el vino es el proceso mediante el cual, a través de nuestros sentidos, nos informamos acerca de él, especialmente sobre sus aromas y sus caracteres táctiles y gustativos. Pero habitualmente no nos referimos tan sólo al acto de “percibir”, ya que la cata también significa análisis y memorización consciente de la mayor cantidad posible de elementos característicos del vino, para diferenciar uno de otro, y para “acumular” en nuestro “disco” cerebral aquella información que nos permita posteriormente comparar, juzgar, recurriendo al descarte y al acierto.
A pesar de todo ello, la cata no es un acto complejo. Se podría decir que se trata de una degustación del vino donde se requiere prestar un poco más de atención que la que se usa en término informales. Cualquiera que no tenga alteraciones significativas de sus sentidos puede a llegar a catar vinos en forma acertada.
Ahora cambien la palabra vino, por “marido”. Y mírenlo. ¿No les parece que se han perdido algo?
¿No tienen la sensación, que tienen un rioja clásico, de gama media y se han quedado sin probar los Ribera del Duero, los fuertes Toros, los sorprendentes Priorat, los brillantes Somontanos, los frescos Albariños?
¿No tienen la sensación de que no averiguaron mucho de la cepa de donde procedía y hoy se lamentan soportando las ramificaciones varias que trajo consigo? Léase cepa madre, cepas hermanas.
Si están en situación de búsqueda, este es un curso de cata, para saber probar sin que te mareen y se te suban a la cabeza y si ya tienen la vendimia hecha y el cosechero en la barrica este es un curso de maridaje, para entender con que combinan mejor nuestros maridos y así disfrutarlos y descubrir que algunas barricas, pueden ser de roble