
Fotos: Fiesta de la Ascensión de Santiago de Compostela
Mi tío Gladys era la vergüenza de la familia. Si, he dicho tí-O y he dicho Gladys.
Por quien sabe que cuestiones del calendario o de algún almanaque del Banco de Seguros, mi tío llevaba el nombre que mejor le iba a una mujer.
Lejos de incomodarle, a él ese nombre le llenó la vida de aventuras. Allá por los 70 hasta le costó alguna calaboceada, cuando los milicos lo paraban en los ómnibus de la Cutcsa para pedirle documentos y él para no dar explicaciones, cogía de la mano a mi tía Celina y con toda calma decía para sonrojo y bochorno de los demas pasajeros: -Soy una mujer atrapada en cuerpo de hombre.
Adoraba llevar el bolso de mi tía en bandolera, ponerse anillos y pendientes y mas de una vez salió a la calle con los vestidos estampados de mi tía, que para escándalo del barrio lo presentaba como su hermana que había llegado del campo.
Para atacar de los nervios a mi madre, atravesaban Montevideo de esa guisa, o incluso la citaban en el Sorocabana, o en la cafetería del Centro de Militares, o de compras en la vieja y desaparecida tienda Soler.
Mi madre huía dejándonos en manos de estas dos “señoras” que nos llenaban de caprichos y de cosas que “comprábamos” sin pagar.
Aún hoy anda por los cajones de cubiertos de mi madre, una cuchara de mango largo que a mi me gustó mucho en La Pasiva y que mi tío “guardó” en su bolsillo para mi, unos libritos de aquellos gordos que pasando las páginas rápido se veían figuras en movimiento, un bolsito de la Pantera Rosa, una pulserita de “brillantes” y seguramente el tiempo y las mudanzas han perdido muchas mas.
Dos por tres había que ir a buscarlo a la comisaría. Durante una temporada se dejaba el pelo corto y se “comportaba” pero a poco volvía a las andadas.
Sabía hacer con tubos de papel higiénico y trozos de cartulina, unas gallinitas que tirando de un cordel que tenían debajo, cacareaban, en serio.También hacía unos perritos que saltaban y unas cucarachas de lata que rebotaban por el suelo, ah y un ratón de estropajo que marchaba a toda velocidad por entre las piernas.
Pero lo mejor era ir al Parque Rodó, alli todo el mundo le conocía: “Antes que te lo lleves, te lo doy” le decían. El reía con su risa grande y para dar las gracias les recordaba: No te olvides de jugar al 568, fija que sale , pero por si acaso, cabeza y siete. (Una modalidad de jugar a la quiniela uruguaya cubriendo mas posibilidades de acierto)
Mientras mi hermana y yo, veíamos como nuestros tesoros crecían. Peluches, globos, algodones de azúcar, garrapiñadas. Boletos y mas boletos para subir a los trencitos, a la calesita, a los autitos chocadores.
Helados, mirindas, franfurters, pororó, de todo.
Luego un empacho que no veas.

Ya en casa, mi madre rezongando “porcomometraeslasnenasGladys”, su risa cómplice detras del enfado de mi madre y nuestras carcajadas contenidas frente a las morisquetas que hacía a su espalda.
Luego se despedía avisando que si acertaba la quiniela, nos venía a buscar para ir a Disneylandia, que ese si era un parque.
Nos decía Blancanieves morenas, princesas, damitas. Nos llenaba los domingos de viajes a la fantasía. Un neumático era un carruaje y un saco de arpillera una alfombra mágica.
Un día el recuerdo que se llevó de un sitio, fue mas grande de la cuenta y desapareció de nuestras vidas una temporada.
Cuando lo volví a ver, estaba tan mayor que lo único reconocible era su blanca y ancha risa. Sus dedos quisieron hacerme un malabar, pero ni eso. La tristeza le llenó los ojos de lágrimas y yo miré para un costado, disimulando.
Había feria en Paysandú ese día y lo llevé por entre los puestos. Le compré garrapiñadas, nos reímos de los globos que ya no eran tan brillantes como antes, tiramos dardos, no acertamos nada y haciendo honor a que era la Semana de la Cerveza, brindamos con una jarra de Norteña.
Llegaron mis amigas, él se despidió, diciendo que ya pasaría por mi casa.
Lo vi perderse entre la gente y de repente giró, enseñándome como en la parte de dentro de la chaqueta, brillaba la jarra de cerámica que había que comprar de souvenir de la Semana:-No olvides jugar al 568…
Años mas tarde, en el bar de Bella Vista,el Fino, el Negrada, Pocholo y otros celebraban llorando y riendo.
-Nena, se murió el Gladys y salió por fin el hijo e’ puta del 568 a la cabeza.
En Santiago, es la Fiesta de la Ascensión, paseamos intentando que mi ojo inexperto de fotógrafa encuentre enfoques, Manuel me compra garrapiñadas y de repente un viento de risa blanca me pasa al lado.
Si me lee alguien de Uruguay, que juegue al 568, por si acaso, cabeza y siete.

Pororó o pop en Uruguay- Palomitas de maiz en Costa Rica, Nicaragua, México, cotufas en Venezuela,pochoclo en Argentina,rositas de maíz en Cuba , me dice mi amiga Maray que en Brasil pipocas,etc, etc.







Los cinco narradores de Bagdad.
Objetos Frágiles-Neil Gaiman. Roca Editorial
Firmin.Sam Savage. Ed.Seix Barral
Eduardo Galeano.Siglo XXI
Confusión e Morte de María Balteira. Una maravilla de
Marica Campos.
El último libro de
Flavio Morganti. "Vacas". Su dignificación sexual y gastronómica. Ed. Everest
Angeles Mastretta. "Maridos" es la pareja editorial de Mujeres de Ojos Grandes. Editorial Seix Barral



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