Aun quedaba en mi piel un resto de las prisas de Madrid, y aunque la madrugada me había visto caminar por la Plaza de Cervantes con el sabor del ron en la boca, cuando sonó el despertador, poniendo la tempranera mañana en mis ojos, no dudé en vestirme rápido, coger cámara, baterías, lentes y polarizadores y salir a la calle.
El sol templaba el azul del cielo y dejaba quietecito el mar frente a Rianxo. Primer objetivo de la mañana.

La vía rápida del Barbanza, entre otras burradas tiene a las mariscadoras de Taragoña, con horas extras. El desdoblamiento del puente dejará bajo toneladas de piedras miles de almejas. Asi que pese a ser sábado, ellas estan alli, las almejas de buen tamaño iran a venta, las pequeñas se sembrarán en la Playa de la Torre.Los camiones y grúas les rodean, pero ellas rien y celebran que el día está bueno:
-Neniña, tu no sabes lo duro que es estar aqui con frio y lluvia, hoy es día de fiesta.

Las gaviotas revolotean, buscando presa.

Hay almejas de foto.

Las máquinas aturden y llenan el aire de polvo, a pocos metros.

Bajo el puente hay mucho que extraer y las manos y “sachos” se afanan aqui y allá.

Aunque muero de miedo en el agua, me sumerjo en la ría con la cámara en alto y me voy al otro lado, antes que no se pueda pasar.

Los “capachos” vienen repletos.La marea sube. “Enche o mar”

El mediodía, llama a la orilla. Hay que volver para cocinar y seguir en casa de faena.

Un pitillo final, al sol. Las bromas se suceden:
-Sole, si viene Arguiñano al Forum dile que se venga por aqui, que no sabe las ganas que le tenemos a su bigote.
Lo que dijeron de Adriá, me lo reservo.
Riendo vuelvo al coche. Por ser vísperas de carnaval, lo suyo es ir a por un buen cocido.