
Temprano, hay que ir temprano. Asi lo recomiendan los que saben, y es verdad. Lo que también hay que avisar es que para ir a Saint Michel, hay que ver como andan las mareas. Ya que de puro milagro coincidió que ese día la marea estaba fuera de la zona de aparcamiento, pero al día siguiente todo ese lugar estaba cubierto de agua. Y entonces, puedes pasar a la fortaleza pero volviéndote loco para aparcar en el pueblo a unos 5 km.
Otra cosa que nadie te dice es que subir por la Grand Rue (un eufemismo) puede llegar a ser una tortura y mucho mas bajar. Vivimos un angustiante momento atasco a mediodía, luego de la visita, donde miles y miles de personas ni subíamos, ni bajábamos.
En esos casos conviene coger las escaleras que suben a la muralla y desplazarse por arriba, ya que las vistas son mejores y por la calle central solo te pierdes los comercios de souvenirs y bocadillos.
Si se va con niños, hay aparcamiento de cochecitos.
Y lo imperdible es volver a la noche para ver como la marea sube y hacer unas fotos geniales.





La Hora de Quevedo- Baltasar Magro.
Los cinco narradores de Bagdad.
Objetos Frágiles-Neil Gaiman. Roca Editorial
Firmin.Sam Savage. Ed.Seix Barral
Confusión e Morte de María Balteira. Una maravilla de
Marica Campos.
El último libro de
Flavio Morganti. "Vacas". Su dignificación sexual y gastronómica. Ed. Everest


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