
Estamos en Finisterre, en el Pays Bigouden y la cita obligada es ir hasta Point-Du-Raz. Con casi 80 m de altura el promontorio sobresale sobre el Atlántico en la punta del Cabo Sizún.
Las olas baten en una mañana que se ha iluminado ha medida que nos acercábamos a la costa, ya que en Quimper, las nubes no presagiaban nada bueno.
Cientos de personas recorren el cabo.
Al llegar nos llevamos la sorpresa de que hay que pagar 6 euros, por persona, para entrar.
No entendemos como algo que es de todos, como una maravillosa vista al mar, te la cobren lo mismo que para entrar a la Abadía de Saint Michel, teniendo en cuenta que no se puede comparar el nivel de mantenimiento de una con otra. Me explico, no me importa pagar, pero no entiendo, aquí la hierba no crece por los fuertes vientos, los caminos son naturales, no hay edificios que mantener, ya que los que están a la entrada son restaurantes y tiendas de souvenirs que supongo se mantendrán con las ganancias generadas. Es como que me cobren por subir a los Alpes o a Pena Trevinca.

Pero como ya estamos aquí, pagamos y nos reímos de caminar entre toxos y florecitas violetas. Esa estampa tan repetida en lo paseos por nuestra querida Galicia.
No sabemos si creer que allí somos tontos por no cobrar por tanta belleza, o conscientes de que ese paisaje no nos pertenece.
Una sospechosa línea de túmulos en el suelo presagian mamúas, similar situación que en la Estaca de Bares, pero el folleto explicativo solo habla de los hoteles y spas de la zona y una breve explicación del Cabo. Así que nos quedamos sin saber.
El paisaje es abrumador, comparte con “nuestro” Finisterre, el punto cardinal, el mar, la fuerza de las olas batiendo, las gaviotas, pero tiene mucho mas extensión para pasear y recorrer.

El faro de Ar Men enfrente y la pequeña pero habitada isla de Sein, le dan un toque humano que lo hace espectacular.
Mucha gente se ha llevado el picnic. Una costumbre francesa que siempre nos prometemos seguir pero que al final…
Partimos hacia Douarnenez, por la costa, el paseo es bellísimo y lleno de cruceiros y leyendas.
Douarnenez fue durante el siglo pasado el principal puerto de sardinas de Francia. Aun hoy se ve que es un pueblo pesquero, con casitas blancas con decorados azules y de colores y unas playas preciosas sobre el estuario de Pouldavid.
Comemos en una creperié frente al mar, la especialidad de la zona, obviamente con sardinas y mariscos.

En el estuario observamos la Isla de Tristán, que durante el siglo XVI fue la fortaleza de La Fontenelle un terrible bandido, pero que es mas famosa por haber sido el sitio donde se desarrolló la triste historia de Tristán e Isolda

Seguimos camino a Locronan, pueblo medieval famoso por sus apariciones cinematográficas y por una de las fiestas del “pardón” mas antiguas de la Bretaña, la Troménie.
Durante los siglos XV y XVII Locronan se enriqueció gracias al comercio y manufactura de la lona. Pero cuando les fue quitado el monopolio, por Luis XIV, la ciudad decayó y de ella solo quedaron sus callecitas y sus edificios renacentistas.
Bajando por la Rue Moal, se da un paseo bonito por los jardines de las casas y se llega a la fuente y a la preciosa Capilla Notre-Dame de Bonne-Nouvelle.

Bajamos por la D39 hacia Quimper, la antigua capital de Cornualles. Quimper en bretón es Kemper, que significa el lugar donde confluyen los ríos, en este caso el Steir y el Odet.
Su Vieux Quimper, es un barrio peatonal lleno de casas entramadas, mansiones pequeñas, tiendas de libros y música bretona. Quimper es famosa por su cerámica, la faïence, una delicada colección de platos, fuentes y jarras pintada a mano y en la que predominan los colores azul y amarillo.
Se acerca la noche y comenzamos a dudar, no sabemos si cenar por aquí, ya que tenemos nuestro hotel o si regresar por Audierne, otra vez hacia Poin du Raz, ya que a la mañana hicimos una parada en St-Tugen y vimos que se estaba organizando una fest-noz, tenemos muchas ganas de participar de una celebración tradicional, asi que evaporamos el cansancio y nos disponemos a otros cuarenta minutos de carretera.
Y fue una suerte haber ido. Al principio, sorprendía un poco el silencio y la calma con que se movían unos cientos de personas. Algo muy raro si se compara con nuestras estruendosas fiestas. La música de fondo era jazz y muy baja. Todo el mundo degustaba sus mejillones, salchichas, postres de la zona, muscadet o sidra. Pero todo en un suave tono de conversación. Si a eso se sumaba, algo que en Galicia es bastante frecuente pero para esta uruguaya no, el hecho de que las mesas estaban en el patio de la capilla con el cementerio , pues, como que no sabía muy bien que hacer, ni como encajar ahí.
Pero todo cambió cuando empezó la música, subieron primero al estrado los Forzh Penaos, que pusieron en el centro del espacio a varias mujeres que rápidamente se organizaron y comenzaron a bailar unas danzas que evidentemente traían unos pasos desde el fondo de los tiempos. Era mágico, niños y abuelos, padres y madres, se cogían de los brazos, manos o meñiques, según lo pautara el movimiento y saltaban con pasitos breves, o más vivos, o más largos, según las melodías.
Nadie integraba un grupo de danza folclórica, todo el mundo, como una huella genética sabía que resorte interno se le accionaba en cada compas.
Las danzas, en círculo casi todas, te hacían pertenecer, o no, a algo, a alguien, a una historia a un decir, a una identidad.
Y el momento más bonito llegó con los hermanos Morvan. Dos campesinos de camisa a cuadros, que a capela nos tuvieron a todos al borde de las lágrimas.

Su música era más vieja que el viento y traía reminiscencias de las notas que necesita nuestro cuerpo para tareas que casi tenemos olvidadas, sembrar, regar, cocina, lavar, a mano, con nuestros pies, abriendo los oídos a los ritmos de la naturaleza. Si uno cerraba los ojos, la música podía ser bretona, o indígena o china o africana, era de raíz, era de dentro.
Una pareja de bretones que nos había reconocido como “gallegos” (venían de estar por aquí unos días) nos explicaron que los Morvan eran cinco hermanos, de los cuales, han muerto a tres, que llevan cincuenta años cantando para que no se pierdan las canciones que a ellos les enseñaron sus padres. No son profesionales, durante la semana siguen siendo campesinos, pero eso no les quita tiempo para seguir dando vida a palabras que están amenazadas.
Se larga a llover, como en cualquier romería gallega y corremos al campo de maíz donde dejamos el coche, la melodía se nos ha quedado dentro y tarareamos.
Ha sido un día de druidas, leyendas de magas y caballeros, korrigans (duendes), y canciones antiguas. Vamos a dormir con una sensación muy tibia en el corazón.
Hemos estado en el Finisterre, e igual que en el de Galicia, hemos ido hasta el final de camino y hemos vuelto renovados.
Mañana subiremos hacia Cancale, nos acercamos a Saint Michel, pero por supuesto las paradas, serán otro cuento.
Os irmáns Morvan from manuel gago on Vimeo.





La Hora de Quevedo- Baltasar Magro.
Los cinco narradores de Bagdad.
Objetos Frágiles-Neil Gaiman. Roca Editorial
Firmin.Sam Savage. Ed.Seix Barral
Confusión e Morte de María Balteira. Una maravilla de
Marica Campos.
El último libro de
Flavio Morganti. "Vacas". Su dignificación sexual y gastronómica. Ed. Everest


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Agosto 16th, 2008 at 1:22 pm
Es casi imposible no viajar contigo en tus palabras.
Agosto 16th, 2008 at 10:23 pm
Imaginaras que este viaje me vino muy bien…
y yo tambien hubiese pagado los 6 euro.
Gracias por las fotos, el video y las letras.
Agosto 17th, 2008 at 10:44 am
Adriana, eres una buena compañera de viaje asi que aqui seguiremos unos días mas.
Un beso
Charruita, cualquier cosa que en estos días tan difíciles te ayude, cuenta con ello, viajar, cantar, saltar, lo que haga falta.
Un beso y ánimo
Agosto 17th, 2008 at 5:11 pm
Qué lindas palabras tenes para contarnos de los hermanos Morvan y de su canto “ancestral”.
El puertito de Douarnenez … sabes ? por allí ví por primera vez el Capitán Miranda !
Y por lo de la Pointe du Raz : porqué los 6 euros de entrada ? porque tuvieron que rehabilatar totalmente el sitio que, con más de 1 million de visitantes por año, estaba totalmente arruinado y desertificado. Por eso hoy aún se puede ver la misma flora que … en vuestro Fisterra ! Puedes ver toda la historia en :
http://www.lapointeduraz.com
Buena continuación de vuestro viaje !
Agosto 18th, 2008 at 4:04 am
“Es casi imposible no viajar contigo en tus palabras.”
Te lo decía Adriana pero era lo que yo también venía a decirte. Muchas veces paso silenciosamente por tu blog admirado de tu capacidad para describir tus vivencias como un cuento, pero hoy ante esta bonita ecuación entre vida y literatura no puedo callarme.
Un beso.
Agosto 18th, 2008 at 6:49 pm
Hola Sole!
Me has recordado el 2001 cuando llegué de argentina y como un gualicho la veia en la television con sus manifestaciones y cacerolas y me preguntaba (que diablos hago yo aca?)
Linda region. A cortar la respiracion para decir la verdad.
Tambien hemos regresado de vacaciones, la hemos pasado lindisimo, en camping tambien, con algunos dias de lluvia, mucho moscato y mucho pescado.
besos linda!
andrea
Agosto 18th, 2008 at 8:27 pm
que viaje tan chulo os estaís pegando ejejej y yo también con las foticos…. a disfrutar y aprovechar de los últimos díaaaaaaaaaaaas
besinesssssssssss
a mi me queda una semanitaaaa para mis vacas… que ganas tengo…
alinita
Agosto 19th, 2008 at 9:18 pm
Espera, gracias por el enlace, muy interesante la historia.
Ya estamos de regreso, pero me prometi a mi misma no escribir nada hasta que no registre lo que mas me gustó del viaje ya que luego pasa el tiempo y uno mira fotografías y ya ni sabe exactamente donde fue.
Aunque Bretaña ha sido un lugar indeleble en mi corazón.
Un beso
Agosto 19th, 2008 at 9:21 pm
Paco, muchas gracias por tus palabras, solo trato de reflejar un momento entrañable.
Un abrazo y a ver cuando se da ese arroz!!
Andrea, bienvenida!!! y sigo tus recetas.Un beso
Alinita, a ver si ahora si llega ese café. Para celebrar las merecidas vacaciones.
Un beso