
Mauricio Ferraresi e Paola Berselli durante a representación na Sala San Francesco de Ferrara. Foto: Marco Caselli
Debo reconocer que anoche fui al teatro, con miedo. Alguna experiencia pasada, de performance con comida, era la base de mis temores.
Normalmente en teatro, el público permanece en el patio de butacas, observando a traves de la transparente cuarta pared. Alguna vez esa cuarta pared cae, y el público recibe directamente la acción y los textos. Pero rara, rarísima vez el público está dentro de esa casa de cristal y sueños que es el escenario y forma parte de lo que alli sucede.
Tal es el caso de “Teatro para Comer” un espectáculo-performance de la compañia italia Delle Ariette.
Ya la compañia en si marca la diferencia, un día dejaron el teatro convencional para pasar a sembrar sus alimentos y sus textos, sus creaciones y su escenario. Sus acciones anticomerciales abarcan muchas facetas, pero la que anoche pudimos disfrutar tiene que ver con la recuperación de un acto sagrado, comer.
En el escenario, una larga mesa con un mantel a cuadros, de los de tu madre, de los de la abuela, con platos grandes, contundentes, vasos y vino. Dos hombres y una mujer se afanan entre quemadores, cacerolas, cuencos y cucharones.
Un aroma suave y tibio inunda el espacio. Entre risas nerviosas, los 26 privilegiados, nos sentamos para que la función comience.
Pero la función comenzó hace meses, cuando se sembró el trigo, cuando creció, cuando las espigas doraron y Paola, Stefano y Maurizio fueron al molino del señor Leoni a molerlo.
La función comenzó cuando Stefano se enamoró de Paola y le cantó la canción mas hermosa del mundo. Cuando Paola le escribió a su madre esas cosas que uno nunca se atreve a decirle a las madres. Cuando Maurizio vio la muerte de cerca y le dejó la voz chiquita y la mano llena de ritmo.
Y mientras a la mesa llegan calabacines, zanahorias, patatas humeantes con salsa de yogurt y albahaca , el pan circula, pan de plancha de “texto” (que me hace recordar la manera de hacer las arepas) y mientras los actores se desnudan el alma, las risas se mezclan con las lágrimas y el salami se queda en la garganta y el peccorino perfuma la nariz, haciendo que el vino (ribeiro) sea una fuente muy suave para saciar la sed de las emociones que se suceden.
Edith Piaf se mezcla con BB.King y con el sonido del cascanueces.
El espectáculo es un círculo que envuelve la mesa, y mientras el agua hierve para los tallarines, el vinagre de las chalotas se mezcla con la risa de un clow que nos vuelve animales meditando. Mientras la fritatta, desaparece, vemos como ladrillo a ladrillo se levanta un teatro en Bologna, o se sacan pasaportes para ovejas, perros y caballos que se van en giras teatrales.
De repente, cuando ya hemos cumplido con casi todos los rituales de una familia que se reune una vez al año para comer, las peleas, las risas, las lágrimas por el que no está, la celebración del amor, el reconocimiento de un fracaso, el abrazo de consuelo y reencuentro. En ese momento se apagan las luces y a la luz de las velas, llega la poesía y como medidor de versos, el golpetear del cuchillo sobre la tabla donde duerme la masa de los tallarines. Las manos de Paola, bailan con la pasta y cuando el aroma del romero y las almendras impregnan las bandejas, casi no queriendo, volvemos a la mesa y alli queda la comida y no sabes como, los actores se sientan y todos nos servimos, y reímos y brindamos y rompemos nueces con el codo y mojamos pan en aceite de oliva y suena el timbre y para asombro de todos, llegan dos actores de Módena que están de peregrinos en Santiago y ven el cartel de sus amigos y entran.
Igual que en una casa, que siempre llega mas gente de la prevista ,pero se la recibe de brazos abiertos, igual que en casa, cada cual marcha cuando se da cuenta que mañana hay que trabajar. Igual que en una reunión de las que ya quedan pocas, los rezagados siguen conversando, los que marchan se van hablando de la comida, de los acontecimientos. Notas la barriga llena y el alma plena.
Porque anoche en el teatro, yo me alimenté.
En un momento de la obra se preguntan:”qué es el teatro” y puñados de trigo sobre la mesa, son la respuesta.
Para Delle Ariette, el teatro es sembrar, es ver crecer, madurar, cosechar y moler para tener una harina especial que se transforma en un pan que leveda y permanece en cada uno de los que nos sentamos a su mesa.





La Hora de Quevedo- Baltasar Magro.
Los cinco narradores de Bagdad.
Objetos Frágiles-Neil Gaiman. Roca Editorial
Firmin.Sam Savage. Ed.Seix Barral
Confusión e Morte de María Balteira. Una maravilla de
Marica Campos.
El último libro de
Flavio Morganti. "Vacas". Su dignificación sexual y gastronómica. Ed. Everest


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Junio 6th, 2008 at 4:21 pm
Brillante!!!
Junio 9th, 2008 at 11:57 am
Debe haber sido una experiencia única, Sole! No sabes las ganas que me dan… bueno, si que sabes.