
Ilustración de Rebecca Dautremer para Cyrano de Bergerac
Durante años, su brazo tuvo como extensión una cinta de medir y su voz tuvo como resonancia la Plaza Mayor.
De familia grande y muchas bocas, en épocas que las bocas de los hombres estaban calladas, tras rejas o huídas. Ella sacaba la suya a la calle para alimentar a todos.
Vendedora de telas era su oficio. Engalanadora de sueños era su arte.
Nunca nadie pudo decir exactamente cuánto vendía, porque su táctica de marketing, consistía en armar tanto alboroto al medir los metros, que no dejaba a nadie indiferente en el mercado.
Si tímidamente le pedías un par de metros para un vestido, ella habría sus grandes brazos (que no eran tal sino que lo parecían por como dejaba volar las manos) y se enteraba todo el mundo, de que llevabas un metro y dos y tres y cuatro. En realidad tu llevabas lo pedido, pero ella superponía un metro sobre cincuenta cm y le salía una medida doble que a oídos de los que pasaban venía a decir:-Si alguien compra cuatro metros es que es bueno y es barato. Y mientras rápidamente metía el género dentro del papel o del bolso de la compradora, ya tenía a su alrededor un corrillo de mujeres.
A una por rubia, le vendía en azul a otra por morena, un morado de ensueño, a la pálida un poco de seda para un pañuelo de cuello, a la de ir a misa una batista y a la de ir a bailes, una muselina. Con cada trozo de tela, se iba un collar de elogios y de sueños. De paseos cogidas del brazo, de música que alegrara los pies, de lágrimas que finalmente se secaban.
Con frío o con sol, estuvo allí durante muchos años.
Finalmente los ahorros, le permitieron abrir tienda. Tienda que por nombre llevó su mote, La Roja.
Roja de cabeza, no de ideas, pero si de cabellos. La Plaza quedó un poco a oscuras cuando su llama se fue detrás de los mostradores, pero como estaba cerca, se transformó en el paseo obligado.
La Roja, ya no vive, si su tienda y si los vestidos y trajes que vistieron cientos de historias de Logroño.
Paseamos con Sonia y con Pía, escuchando la historia de su bisabuela. Nos detenemos frente a la tienda, que hoy es de otros dueños. Bajo la lluvia brilla el nombre y mientras entramos a un bar a brindar con la penúltima, una pareja, cogida del brazo, mirando hacia los cientos de tubos de telas de colores del escaparate comentan:-Aquí si que vendían buenas telas, aun tengo aquel traje, ¿recuerdas?
Brillaron los ojos de ella recordando vete tú a saber qué historia y mientras me metía en los soportales, bajo la lluvia, me pareció ver como desaparecía tras una columna, una cabellera roja.





La Hora de Quevedo- Baltasar Magro.
Los cinco narradores de Bagdad.
Objetos Frágiles-Neil Gaiman. Roca Editorial
Firmin.Sam Savage. Ed.Seix Barral
Confusión e Morte de María Balteira. Una maravilla de
Marica Campos.
El último libro de
Flavio Morganti. "Vacas". Su dignificación sexual y gastronómica. Ed. Everest


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Junio 3rd, 2008 at 10:40 pm
Me caí por aqui de rebote ya que no conocía este blog. Gran Blog y gran post. Pero grandísimo post el de ” Restaurante Pepe Vieira Camiño da Serpe:emociones al borde del camino “. Una pasada. Prometo volver y ya tengo un blog más al que seguir. Enhorabuena. Un saludo.
Junio 5th, 2008 at 5:52 pm
Hermoso el texto.
Hoy que llueve por aquí, me gustaría cruzarme en alguna plaza con una “engalanadora de sueños”…
Un abrazo
Junio 5th, 2008 at 6:21 pm
Sole, ya no se como decir que me encanta tu escritura.
Yo sigo esperando tu libro, y no me cansare de repetirlo hasta que lo tenga entre mis manos. Quiero todas tus historias contada en un solo tomo.