
De profesión historiador,investigador y artesano de bastones, bastones del Juego de Garrotes, tallados siguiendo la línea de la madera, sacando de ellas, figuras bellísimas que decía Eduardo, le susurraba al oído, como querían “nacer”.
Su casa se perdía entre mangos y flamboyanes. Cada rincón era exuberante en plantas y en gentes. Parecía como si alguien hubiera decidido jugar al laberinto y en cada giro te encontrabas con un grupo variopinto que cantaba, recitaba o arreglaba el mundo. En la cocina entraba quien quería y hacía lo que le inspiraban las fuentes repletas de frutos, carnes, huevos o quesos donadas por quien pasaba por el portón principal.Un cajón de madera tenía la harina para las arepas.
En su taller, me enseñó a recorrer de ojos cerrados los nudos de un sauce para así tallar mi estado de ánimo. Me dijo que mi trabajo era tan hermoso como el de un amigo suyo.
-En que trabaja tu amigo? Pregunté, ya palpitando que detrás se venía uno de sus famosos cuentos.
-Es vendedor de ilusiones… Fabrica y vende ilusiones. No tiene pinta, pero lo es.Su cara es seria, en parte cubierta por una barba larga,descuiddad y tiene muy mal carácter.
Dicen que esa inclinación le empezó cuando tenía 7 años, cuando le robo a un tío suyo una ilusión que tenía guardada en un escaparate, la guardo bajo el colchón para que nadie se la quitara, pero su mamá se dio cuenta cuando hizo la cama y lo mandó a devolverla.No me mires así, es algo que con frecuencia hacen las madres.
El no era ladrón de ilusiones por naturaleza, pero poco a poco fue aprendiendo, que las gentes necesitan ilusiones y que si no las encuentran, o no hallan donde comprarlas, se las roban unos a otros. Así se hizo mayor, recordando las veces que sus padres le robaban ilusiones o le cambiaban autenticas por falsas. Reía entonces pensando en como le gustaban a sus padres las ilusiones! Y concluía afirmando que su afición tenía que ser herencia, algo genético, él cree que hay genes que trasmiten la ilusión.
Anduvo por el mundo y aprendió que las ilusiones no solo se roban, sino que pueden comprarse, venderse, cambiarse y hasta fabricarlas uno mismo.
Aprendió que hay ilusiones que tienen alma pero no tienen cuerpo, otras que tienen cuerpo pero no alma, algunas sin cuerpo ni alma y algunas rarezas con cuerpo y con alma.
Se hizo un erudito en la materia. A quienes estaban obstinados por una misma ilusión durante mucho tiempo, se las cambiaba por ilusiones desconocidas, vendía ilusiones a los desesperados, a los presos, a las novias abandonadas: hacía cambalaches con los soñadores, con los poetas, con los enamorados y regalaba cuando su caridad así se lo aconsejaba, una que otra ilusión a algún desahuciado… Verlo vendiendo en las esquinas, en los hipódromos, en las casas de putas, en los bares o en las plazas, era un deleite, aunque no quieras, quedas bobo, mirando como con sus palabras te vende la ilusión de turno.
Tal era su fama que mucha gente comenzó a llegar de lejos a su taller.
Hasta que un día, siempre hay un día verdad?,estaba él, tranquilamente fabricando una ilusión muy bonita que representaba la inutilidad de los afanes y angustias del hombre en el ascenso hacia lo que no es,cuando llegaron de visita una señora y dos señores,que compraron,un poco de aquí, otro de allá.
Cuando los clientes se iban, el le dió de ñapa (en tu tierra se dice yapa) a la señora, una ilusión pequeñita, pero muy buena, una de las que tenían cuerpo y alma y que a él se la había regalado un viejito que tenía mas de ochenta años riéndose y que por la claridad de sus ojos, se le veía el corazón.
Al tiempo andaba el en otra ciudad vendiendo cuando se encontró con la señora esta. Esta señora era nada menos que una bruja, igual que la del cuento de Blancanieves, pero con la diferencia de que esta era más bonita, con el pelo amarillito y no parecía tan maluca como la otra.
Pero como los fabricantes de ilusiones se dan cuenta de todo, él vio que tenía el diente de adelante un poco torcido para la izquierda y la puntica salida, que ya se sabe que es señal de bruja. Ahí se dio cuenta del error cometido, ya que las ilusiones con cuerpo y alma uno no las puede andar regalando así como así…
Total que la señora bruja le compró varias ilusiones antiguas y lo invitó a tomar algo en casa de su hermana. En cuento la vio supo que también era bruja, tenía un cuarto lleno de brujerías, libros mágicos, monedas misteriosas, música del Caribe y una perra con ojos de gente que solo entendía ingles, dedujo pues que eran descendientes de la mas rancia estirpe de brujas de Inglaterra y si además conocían del ñañigo y del vudú, estaba perdido.
Toda su alerta interior fue inútil, no supo ni como, pero bebió lo que le dieron, su voluntad comenzó a flaquear. La bruja le propuso un canje de ilusiones, a lo cual él se negó alegando que para que quería ilusiones una bruja si con las brujerías ya le debía bastar. Pero la bruja lloró amargamente diciendo que ella no tenía la culpa de ser lo que había nacido, que ella no era mala, que ella hacía lo que le había tocado hacer en la vida igual que cualquier otra persona. Lloró tanto que el vendedor, entendió que la bruja sufría, así que accedió a cambiarle sus ilusiones.Fue entonces cuando se dio cuenta que si la bruja no tenía ilusiones, no podría cambiárselas por las de él,se puso triste, el quería consolar aquel llanto.
-Te regalo mis ilusiones- le dijo
-No puedo aceptarlas asi, es lo único que tienes-
-Hagamos un trato, tú quieres mis ilusiones, yo te las doy, son tuyas, entrégame en prenda, tu alma.
-El alma no se entrega sino en el momento de la muerte-
-Entonces enséñame las brujerías del amor.
-Es tu voluntad.Asi sea.
Sabes, niña, esa noche lloraron tiernamente las estrellas
-A comer!- dijo la mujer de Eduardo-mientras nos recibía sonriente con un gran abrazo de sus vestidos de colores. Entre el carmín de sus labios llegué a ver la punta del diente de adelante torcida hacía la izquierda

Declaratoria de la Independencia



La Hora de Quevedo- Baltasar Magro.
Los cinco narradores de Bagdad.
Objetos Frágiles-Neil Gaiman. Roca Editorial
Firmin.Sam Savage. Ed.Seix Barral
Confusión e Morte de María Balteira. Una maravilla de
Marica Campos.
El último libro de
Flavio Morganti. "Vacas". Su dignificación sexual y gastronómica. Ed. Everest


Premio Arte y Pico otorgado por
Otorgado por
Otorgado por Siry desde sus
Agosto 30th, 2006 at 9:57 pm
¡Qué bonita historia de amor!. Este cuento nos hace reflexionar:
Primero, nada es tan malo como parece.
Segundo: Lo que se puede llegar a recibir a cambio de regalar una ilusión.
Buenísimo Sole.
Agosto 30th, 2006 at 11:10 pm
Sólo tengo una palabra: fascinante.
Agosto 31st, 2006 at 12:00 pm
Gracias Bettina,tu sabes bien lo lejos que nos puede llevar una ilusión
Agosto 31st, 2006 at 12:01 pm
Vade,que me sonrojo!!
Solo quise poner por escrito una historia que me rondaba,aun hay que pulirla,pero se agradece el elogio
Noviembre 2nd, 2006 at 6:20 am
Hola me gusto mucho tu escrito.
Pero me trajo a ella la investigacion que hago sobre el juego de garrotes para una materia en La Universidad del Zulia, y que ademas soy nuevo practicando este juego.
Puedes darme mas detalles de a quien haces referencia al inicio si se puede.
Gracias
Enero 24th, 2008 at 10:23 pm
Hermosa cuentacuentos que reencuentro aquí y ahora en el ciberespacio!!! cuantos años por escribirte unas líneas de paz y de luz…. Perdí durante tanto tiempo el rastro de tu olor!!! Si recibes esta nota algun día para hablarnos con calma.
Tuyo siempre y afilando aún mi espada contra los Castrasueños…
el valiente